El mundo está inundando a diario las vidas de los cristianos con sus palabras e influencia . El Libro de Proverbios explica que la muerte y la vida están en el poder de la lengua.

Deuteronomio 6:4–9 (RVR60) — Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Dios nos llama a memorizar las Escrituras:
Colosenses 3:16 nos manda que la Palabra de Cristo “habite en abundancia” en nosotros. Deuteronomio 6:4-9 nos ordena dar lugar a la Palabra de Dios en nuestras vidas, guardándola en nuestros corazones para enseñarla diligentemente a nuestros hijos, hablar de ella cuando nos sentamos en la casa y en el camino, y en todo lo que hacemos. Necesitamos conocer la Escritura antes de enseñarla o aplicarla como Dios quiere. No es un mandato gravoso, más bien da vida.
Jesús memorizó la Escritura:
Jesús, la Palabra encarnada, conocía de memoria la Palabra escrita. ¡Citó 24 libros del Antiguo Testamento casi 180 veces! Es claro que confiaba en las Escrituras como la autoridad más importante, y la manera de entender el corazón y propósito de Dios. ¿Por qué no seguiríamos el ejemplo de Jesús en conocer las Escrituras de corazón?
Memorizar las Escrituras renueva nuestras mentes y transforma nuestras vidas:
¿Eres una de esas personas que tiene que escribir todo para no olvidarlo? Dios sabe que no podemos recordar sus palabras ni cumplir sus mandamientos sin recordatorios frecuentes. Por esta razón, Él nos manda a renovar nuestras mentes en las Escrituras cada día. ¡Ya escribió para nosotros lo que necesitamos en todo momento!
Guardar la verdad de las Escrituras en nuestras mentes nos ayuda en el proceso transformacional que Dios quiere, “Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente…” (Romanos 12:2).
Memorizar las Escrituras nos ayuda en contra de la tentación:
La armadura de Dios solo tiene un arma ofensiva, “la espada del Espíritu que es la palabra de Dios” (Efesios 6:10-20). Dios nos dio la Palabra de verdad para con ella destruir palabras falsas y tentadoras. Cuando el diablo tentó al Señor en el desierto, Jesús usó la espada del Espíritu y el diablo huyó (Mateo 4:1-11). ¡La Palabra tiene poder! Si estás luchando contra un pecado específico, atesora la Palabra en tu corazón para ayudarte a no pecar contra Dios (Salmo 119:11).
Memorizar las Escrituras nos ayuda a vivir en obediencia:
“¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando Tu palabra” (Salmo 119:9). La memorización de las Escrituras es un método preventivo para ganar contra la tentación, porque andar conforme la Palabra nos ayuda a evitar tentaciones en nuestras circunstancias y nuestros pensamientos.
Deuteronomio 6:4–9 (RVR60) — Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Dios nos llama a memorizar las Escrituras:
Colosenses 3:16 nos manda que la Palabra de Cristo “habite en abundancia” en nosotros. Deuteronomio 6:4-9 nos ordena dar lugar a la Palabra de Dios en nuestras vidas, guardándola en nuestros corazones para enseñarla diligentemente a nuestros hijos, hablar de ella cuando nos sentamos en la casa y en el camino, y en todo lo que hacemos. Necesitamos conocer la Escritura antes de enseñarla o aplicarla como Dios quiere. No es un mandato gravoso, más bien da vida.
Jesús memorizó la Escritura:
Jesús, la Palabra encarnada, conocía de memoria la Palabra escrita. ¡Citó 24 libros del Antiguo Testamento casi 180 veces! Es claro que confiaba en las Escrituras como la autoridad más importante, y la manera de entender el corazón y propósito de Dios. ¿Por qué no seguiríamos el ejemplo de Jesús en conocer las Escrituras de corazón?
Memorizar las Escrituras renueva nuestras mentes y transforma nuestras vidas:
¿Eres una de esas personas que tiene que escribir todo para no olvidarlo? Dios sabe que no podemos recordar sus palabras ni cumplir sus mandamientos sin recordatorios frecuentes. Por esta razón, Él nos manda a renovar nuestras mentes en las Escrituras cada día. ¡Ya escribió para nosotros lo que necesitamos en todo momento!
Guardar la verdad de las Escrituras en nuestras mentes nos ayuda en el proceso transformacional que Dios quiere, “Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente…” (Romanos 12:2).
Memorizar las Escrituras nos ayuda en contra de la tentación:
La armadura de Dios solo tiene un arma ofensiva, “la espada del Espíritu que es la palabra de Dios” (Efesios 6:10-20). Dios nos dio la Palabra de verdad para con ella destruir palabras falsas y tentadoras. Cuando el diablo tentó al Señor en el desierto, Jesús usó la espada del Espíritu y el diablo huyó (Mateo 4:1-11). ¡La Palabra tiene poder! Si estás luchando contra un pecado específico, atesora la Palabra en tu corazón para ayudarte a no pecar contra Dios (Salmo 119:11).
Memorizar las Escrituras nos ayuda a vivir en obediencia:
“¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando Tu palabra” (Salmo 119:9). La memorización de las Escrituras es un método preventivo para ganar contra la tentación, porque andar conforme la Palabra nos ayuda a evitar tentaciones en nuestras circunstancias y nuestros pensamientos.

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